La encontramos en boutiques, restaurantes, hoteles y espacios de moda. En revistas que marcan tendencia como Kinfolk, Ideat o Vogue. La cerámica hecha a mano está en todas partes.

La aparición de nuevos ceramistas independientes en los últimos años ha conseguido situar la cerámica artesanal a la altura de las joyas o el arte más exquisito. Forma parte de la artesanía actual, retratada en Instagram o Pinterest, donde cada taller ha comenzado a construir su marca –y status-.  Entonces, esta nueva ola de ceramistas independientes ¿es solo una moda o el inicio de un futuro?

taller de ceramica profesional y aficionado

Turning Earth Ceramics – un ejemplo modelo de taller de cerámica abierto al público

Cerámica hecha a mano: la magia de la producción a pequeña escala

Hace unos meses, vimos como los ceramistas más influencers en Instagram daban un papel protagonista al trasfondo de sus piezas. Queremos saber dónde se cultiva la fruta y verdura o como se ha criado los huevos o la carne que comemos. No es de extrañar que también queramos que los recipientes que utilizaremos para  consumir estos alimentos también incorporen una historia más profunda sobre su autor y el saber hacer.

Esta manera de entender la cerámica hecha a mano también está presente en casi todos los productos artesanales. “La belleza de la imperfección” o wabi sabi es una muestra de ello, aportando un plus de calidez y autenticidad. Suponen el contrapunto a una sociedad sometida durante años a la producción industrial en serie que ahora desea volver a algo más esencial. Por este motivo, la textura y el tono de la cerámica juegan cada vez más un papel destacado. La influencia japonesa y nórdica son las que explotan más estos dos puntos, siendo por ello la fuente de inspiración para muchos nuevos ceramistas.

Esta visión afecta directamente a la manera de producir. Pequeñas series realizadas a mano dejan atrás las vajillas monótonas elaboradas en fábricas bajo un mismo patrón y estilo. Se da así un mayor peso a cada unidad, que aunque pertenezca a una misma serie, contiene diferencias características.

En una entrevista en el New York Times, el veterano alfarero David Reid  afirmaba que “La gente busca en la cerámica una humanidad se refleje en ellos. Por ello, la gente está pasando del acero pulido y acero inoxidable a algo más cálido”.

artesano trabajando arcilla

Creatividad y terapia

Robert Sullivan, editor colaborador de Vogue, afirmo que ahora la cerámica hecha mano es popular porque están “entre las cosas más obvias y literalmente hechas a mano” y “es un antídoto para todos los productos electrónicos”. Esta idea explica, en parte, por qué han aparecido tantos ceramistas independientes en los últimos años. Si bien la cerámica permite elaborar elementos cotidianos presentes en todos los hogares (platos, jarrones, tazas,…) también se ha difundido gracias al meteórico éxito de los talleres abiertos.

Hace apenas 10 años empezaron a popularizarse los talleres de cerámica en las grandes ciudades abiertas al público. Lo que en principio parecía un divertimento a la salida del trabajo, poco a poco fue transformándose en algo más consistente, dando paso a escuelas donde se formarían futuros profesionales. El éxito de estas escuelas también ha cambiado la manera de entender el propio taller de cerámica. Si antes eran espacios de trabajo cerrados al público, hoy son todo lo contrario. Hoy, la mayoría de talleres se han reconvertido en espacios creativos abiertos a todas las personas interesadas en la cerámica. Desde aficionados hasta profesionales, cada taller ofrece cursos de formación donde se realizan piezas artísticas o funcionales.

Por otro lado, una de las ventajas es que con la arcilla es que se puede hacer de todo y no se necesitan muchos recursos para construirla. Mientras que el trabajo del metal requiere una fragua o la carpintería precisa multitud de herramientas, la arcilla es mucho más sencilla. Con solo una rueda o un molde y un horno podemos empezar a producir cerámica hecha a mano. Y además, no caduca.

piezas de ceramica realizadas a mano

Todo ello ha permitido acercar la cerámica a muchas más personas, ya sea por motivo profesional, vocacional o como terapia. La satisfacción de realizar un plato o una taza funcional con las propias manos puede ser el motor de un cambio personal o como salto al autoempleo. Entonces ¿por qué no probarlo? Muchos ceramistas que hoy están marcando tendencia empezaron hace muy poco gracias a alguno de estos cursos o talleres. La especialización y la experiencia han permitido perfeccionar su técnica, estilo y venta. En esto último, las ferias y sobretodo las nuevas plataformas de venta online (Etsy) y las redes sociales han sido decisivas. Gracias a ellas hoy es mucho más accesible darse a conocer y poder comenzar a construir una identidad de marca reconocible.