El orden en el taller es un elemento indispensable, tanto para ahorrar tiempo como para conservar las herramientas y el material en buen estado. Así pues, aunque nos cueste, deberemos adquirir desde el primer momento el hábito de orden y economía.

Si recordáis, hace unos días vimos la importancia de colocar las herramientas para mejorar la eficiencia y atención al trabajo. Hoy ampliamos esta práctica y habito a nuestro taller. Empezamos.

El cuidado del material en nuestro taller

Trabajar con madera, cerámica, pintura o cualquier otro material implica orden y ofrecer un cuidado esmerado al trato del material. Si trabajamos con piezas de diferentes tamaños, es aconsejable ordenarlas según su longitud. Por ejemplo, en el caso de los trozos de madera, deberemos retirar los trozos sobrantes y colocarlos según su escala. Los más grandes deberán ir al fondo y los más pequeños delante. El efecto que conseguiremos es una organización en forma de escalera, similar al que se utiliza para las fotos de grupo, donde podremos ver los diferentes tamaños de un  vistazo. Este consejo es válido para la organización de telas, lonas, planchas u otras materias primas de uso común.

Para mantener correctamente esta estructura, es aconsejable no coger el primer trozo que nos venga a las manos. Antes, es preciso ayudarse de una cinta métrica y evaluar que pieza de material nos encajará mejor en nuestro futuro trabajo. De esta manera, conseguiremos mantener el orden y la selección será más rápida.

A todo ello, es siempre aconsejable separar el material según su valor y dureza. Los materiales blandos, delicados o caros deben tener un espacio apropiado. Es aquí donde entran en juego las estanterías, verticales u horizontales. Cada nivel nos permitirá mejorar la clasificación, es decir, dividir el material según el criterio que más nos interese para nuestro taller. Por ejemplo: fecha de compra, peso, tipo de material, etc.

taller cuidado espacio de trabajo

El orden cuando hay varios operarios en un mismo taller

Si en nuestro taller van a trabajar diversas personas, el responsable deberá formarlas según el código de orden e higiene de la empresa. Es aconsejable que cada operario disponga de su propia caja de herramientas o armario en su puesto de trabajo. Así es más fácil evitar mezclas inoportunas de materiales o herramientas, así como pérdidas indeseadas que, a largo plazo, puede suponer mucho dinero.

Por su parte, el responsable deberá supervisar la correcta colocación del material y las herramientas de cada operario. Los elementos comunes, así como el material de limpieza, deben estar cuidados y correctamente indicados. Si durante el trabajo se requiere alguna herramienta, como una escoba, el operario que la necesite debe saber dónde encontrarla y si está disponible. En el caso de los consumibles (cartuchos de tinta, papel,…) el procedimiento es el mismo.

herramientas colocadas y ordenadas

La higiene en el trabajo

La higiene en el taller comprende diferentes aspectos. El más básico y elemental es la limpieza del local, factor de suma importancia. Con ella, se evitan la proliferación de infecciones, accidentes, caídas, golpes,… Por este motivo, es necesario efectuar una correcta limpieza todos los días, principalmente al finalizar la jornada de trabajo. Deberemos poner atención en aquellos puntos donde haya mayor peligro de accidentes, como máquinas o zonas de corte. Se procurará poner cuidado en el suelo, sobretodo en la limpieza de manchas de aceite, grasa u otras substancias resbaladizas.

Por otro lado, el aire juega un papel fundamental. Es necesario siempre aire puro, pues la oxigenación de la sangre favorece el rendimiento y disminuye la fatiga. En un espacio cerrado, el aire viciado fomenta mareos, dificultades respiratorias, dolores de cabeza… El humo, gases industriales, el polvo o incluso el propio aire acondicionado acaban generando este tipo de aire nocivo.

Para ello, es aconsejable cumplir con un espacio mínimo de trabajo. Por norma general, los locales deben ser especiosas, a fin de dar al operario la sensación de holgura. La superficie mínima de pavimento libre por operario ha de ser 2 metros cuadrados. La altura no será inferior a los 3 metros y la cubicación media debería ser 10m2 por obrero.

estanterias almacen

La iluminación, la temperatura, la humedad y el ruido son otros 4 factores a tener en cuenta. En este caso, dependerá del tipo de actividad de la empresa, pero siempre deberán estar enfocadas a un correcto cuidado del material y de los trabajadores.