En apenas un año, Ima Garmendia ha conseguido hacerse un hueco entre las ceramistas más destacadas de Barcelona. Sus clientes son restaurantes con estrellas Michelin, tiendas de diseño y particulares que saben valorar un esmerado trabajo de la artesanía. ¿El secreto de su éxito? Adarbakar, una marca propia que une sus dos pasiones: la cerámica y la fotografía.

Visitamos su taller en el barrio de El Born de Barcelona, un espacio repleto de piezas, prototipos y pedidos. Su carácter inquieto contrasta con el minimalismo de sus obras. El blanco y el negro son protagonistas inseparables, como el negativo de una fotografía.

Entrevista a Ima Garmendia – Adarbakar cerámica:

¿Cuándo empezó tu afición por la cerámica?

Hice un curso de un fin de semana en la escuela el Torn de Barcelona, hace ya 4 años  y nunca en la vida pensaba que iba a dedicarme a esto o que me iba a gustar. Además, yo soy muy patosa y ese fin de semana me asombró porqué conseguí hacer las piezas y me salieron bien. Me encantó y empecé a interesarme por ello.

 ¿Dónde aprendiste a crear piezas de cerámica? 

Yo empecé con una amiga. Desde hace tiempo, habíamos decidido montar una marca. Tanto ella como yo trabajábamos mucho en el ordenador, yo con la fotografía y ella como diseñadora. Nos planteamos “¿y si hacemos algo juntas?”. Algo, un día a la semana, no un trabajo completo sino una actividad para salir de nuestras burbujas diarias. Al principio no sabíamos la forma que iba a tener. La idea era vender mis imágenes en alfombras y otros soportes. Luego, lo de la cerámica fue pensado como algo muy fácil: comprar vajillas y poner nosotros los diseños. El curso que hice de cerámica era para conocer este material que en teoría alguien iba a hacer, no nosotras.

Luego esta chica, por varias razones, dejó la marca y me quedé yo sola. Había mucho tiempo y dinero invertido. Pensé “¿y ahora qué hago?”. Nosotras teníamos un horno que habíamos comprado de segunda mano y quise probar con hacer mi propia cerámica. Si no funcionaba, lo dejaba, pero tenía que probarlo. Desde que empecé, cada vez estoy más enganchada a la cerámica, tiene un punto adictivo, tanto que estoy mucho mejor con la cerámica que con las fotos.

En febrero del 2018 lancé la marca Adarbakar y hoy continuo.

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¿Cuál fue tu primera creación?

Fué una vajilla, concretamente un bol, una taza y un plato. Poco después hice los vasos para el restaurante de mi marido. Beber cerveza en cerámica sabe mucho mejor ya que la mantiene fría. Después hice las tazas del café, los boles del ramen,…

¿Ha influido la fotografía en tus diseños? 

Claro, para mí la cerámica era el vehículo para las fotos, nunca era el fin. Ahora se ha convertido en el fin, es más, ahora cada vez más quiero hacer vajillas y piezas, lámparas,… con y sin fotos. Para ello, utilizo la técnica de calca cerámica. Es costoso y requiere mucho tiempo ya que requiere hornear las piezas tres veces, pero me permite incluir mis diseños.

¿Dónde podemos encontrar o comprar tus obras?

Por ahora se pueden comprar en la tienda Icí et La (Barcelona) y en Workshop (San Sebastián), además de mi tienda online.  Además, tengo clientes que vienen directamente al taller a comprar. La intención es ir creciendo y entrar en nuevos puntos.

¿Cuál es tu objetivo o propósito para este nuevo año?

Por ahora no quiero marcar muchos objetivos. Si este año va como el anterior, yo estaría encantada. Ha ido mucho mejor de lo que esperaba. Además de en tiendas, también quiero empezar a vender más en restaurantes.

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 ¿Cómo ves el mercado de la cerámica hecha a mano en el momento actual?

Yo hice mi página web en inglés porqué, al tratarse de un producto caro ya que requiere mucho tiempo y dedicación, pensaba que iba a ser muy difícil vender en España. La realidad pero es que aquí me ha ido bien. De hecho, todavía no he tenido tiempo para buscar mercados fuera del país. Es algo que me ha sorprendido muy positivamente. Desde los restaurantes hay demanda directa de este tipo de vajillas.

Un consejo para jóvenes emprendedor@s/artesan@s

Yo creo que uno de los motivos por los que ha funcionado Adarbakar era porqué hice una marca. Yo no me puse a hacer cerámica, cree una marca, Adarbakar, con una imagen y una atmósfera. Cuando empecé estaba sola con una amiga y desconocía como iba este mundillo de la cerámica, iba con miedo. Pero al empezar, construir una marca, ha sido mucho más fácil, gracias también porque hay un mercado que está buscando este producto. Así por ejemplo, contacté con Jesús Aguado, un amigo y poeta reconocido, para incluir alguna de citas en mis piezas. Todo ello me permitió ir construyendo Adarbakar. Creo que es más fácil vender como marca que solo como “piezas sueltas”. Esto me ayudó mucho.

Desde Labois queremos agradecer a Ima su colaboración. Ha sido todo un honor y un placer poder conocer su apasionante proyecto :)