¿Es un formón? ¿Es una gubia? No, es un escoplo. Pese las posibles confusiones que puede inspirar su forma, el escoplo es la mejor herramienta para los trabajos fuertes. De lejos, puede parecer un formón tradicional o incluso una gubia, pero si nos acercamos las diferencias están claras.

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El escoplo presenta una hoja rectangular y robusta, sin biseles y con una punta muy afilada. Además, su mango es más grueso, pensado para ser empuñado con fuerza. Y es que su función es, nada más y nada menos, que la de realizar cajas o escopladuras (de ahí su nombre). Esto no es otra cosa que las aperturas en la madera que permite realizar los encajes. Las piezas encajadas en ellas se llaman espigas. A día de hoy, este proceso se suele hacer con una máquina llamada “escopladora” pero si te interesa saber cómo hacerlo a mano, te lo explicamos.

Utilización del escoplo

1º.- Marcamos sobre la madera que queremos perforar trazando un contorno. Debemos tener en cuenta que el escoplo corta siempre de manera recta, por lo que es aconsejable evitar formas que no sean rectangulares.

Una vez marcado, piensa en colocar una tabla debajo de la madera que quieres perforar. Si te gusta tu banco, esto te ayudará a conservarlo 😉

2º- Cogemos el escoplo con la mano con la que no escribimos (según seas diestro o zurdo) y la punta del bisel de la hoja dentro del contorno que hemos dibujado.

3º- Con la otra mano cogemos un mazo de madera (si utilizas un martillo, es probable que rompas la punta del escoplo o su mango). Y ahora viene lo bueno: damos un golpe fuerte. Como si de matar un vampiro se tratase, el escoplo se irá clavando golpe tras golpe a modo de estaca. Es importante que el golpe sea vertical, manteniendo el escoplo totalmente perpendicular a la superficie de la madera. Lo mejor es que centres tu atención en el filo del escoplo, de esta manera e inconscientemente, acertarás a darle con el martillo.

4º- Con un movimiento de vaivén, haremos saltar la madera sobrante, avanzando de una manera controlada hasta llegar a la profundidad que nos hemos marcado. Recuerda que para hacer bien el trabajo, esta herramienta debe estar totalmente afilada. Si es necesario, para y afílala. Repite el proceso tantas veces como sea necesario para asegurarte un corte limpio.

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Consejo práctico a la hora de utilizar un escoplo

Para acabar, un consejo: tómate tu tiempo. Si clavas el escoplo demasiado por querer acabar antes lo más seguro es que partas la madera o rompas su punta. Para hacer un corte correcto la mejor manera es ir levantando capas sucesivamente, con mucho tacto y vigilando no salirnos del contorno que hemos dibujado. Recuerda que la cara bisel debe apuntar al lado interior. Para un mejor acabado, una vez abierta la “caja” ésta se escoplea la mitad por cada parte.

Y esto es todo por hoy ¡Muchas gracias por seguirnos! Nos vemos en el próximo post :)