Los formones o cinceles de carpintería son herramientas básicas para trabajar la madera. Permiten realizar multitud de tareas, desde hacer encajes hasta tallar pequeñas esculturas. De hecho, podríamos afirmar que son el equivalente del pincel para el pintor. Por ello, es más que recomendable que dispongas de unos formones de calidad si quieres realizar un proyecto de manera eficiente y profesional. Pero, ¿cómo podemos diferenciar entre un buen formón y otro que no lo es? Hoy analizamos los principales puntos a tener en cuenta.

Formones de calidad: ¿es sólo cuestión de marcas y precios?

Actualmente, existe un amplio abanico de marcas y fabricantes de formones. Internet y el comercio internacional ha abierto las puertas a nuevos productos, sobrepasando la oferta local tradicional. Marcas europeas míticas como Pfeil o Robert Sorby ahora compiten no solo con productos de bajo coste realizados en Asia, sino también con otros fabricantes norteamericanos o japoneses. En este escenario global, es difícil saber que opción nos conviene más, incluso si llevamos años dedicándonos a la carpintería. Y es que no son pocas las marcas occidentales que han decidido trasladar su producción a países asiáticos con tal de reducir costes. Aunque aseguren que se trata del mismo producto, en muchos de estos casos la calidad se ha visto mermada al mecanizar gran parte de su fabricación.

Tanto si eres profesional como aficionado, es importante que tengas en cuenta dónde y cómo se ha realizado el formón que quieres comprar. Así también, debes evitar caer en el tópico comercial de que los formones más caros son los mejores. Por ello, te aconsejamos que leas nuestro post sobre mejores marcas occidentales y japonesas, así como las diferencias que existen entre ambos. Verás que existen divergencias importantes que van más allá de la marca y el precio y que tienen que ver con su diseño, composición y realización.

herramientas de corte formones y cinceles de carpinteria

El acero, factor clave

Para elegir correctamente unos formones de calidad debemos prestar atención a las propiedades del acero con el que está hecha la hoja. Es la parte más importante de la herramienta, por lo que sus características deben coincidir con nuestras necesidades. Como hemos visto al principio, si bien existe un pincel para cada tipo de trazo y pintura, también existe un formón para cada trabajo y tipo de madera. Invertir en variedad nos permitirá conocer que formones se ajustan mejor a cada tipo de proyecto y a nuestra manera de trabajar. Así también, disponer de diversas medidas y formas nos ayudará a ejecutar proyectos de diferentes magnitudes.

En occidente, uno de los mejores aceros sigue siendo el de Sheffield (Inglaterra), utilizado por las principales marcas de Reino Unido. Este acero presenta una dureza media-alta que permite cubrir la mayoría de trabajos. Es asequible, resistente además y son fáciles de afilar con herramientas modernas.

Al otro lado del Atlántico, Veritas, Lie-Nielsen o Blue Spruce han desarrollado su propio acero a través de innovadoras combinaciones y métodos de forjado. Ello les permite ofrecer un acero mucho más duro y resistente. Estos compiten directamente con el excelente acero japonés, pero manteniendo gran parte del diseño occidental tradicional.

Por su parte, en Japón encontramos otra gran diversidad de opciones, ideales para los más exigentes. Artesanos con una larga tradición familiar en la forja del acero realizan formones por encargo siguiendo su propia técnica. Cada generación mantiene el secreto, el cual se transmite a los descendientes tras un largo aprendizaje adquirido con experiencia y disciplina. Esto ha permitido dominar hasta la perfección el acero azul y blanco, el cual se endurece hasta los 65 HRC. Cabe señalar que esto obliga a un afilado especial a mano. Lamentablemente, existen muchas copias o imitaciones de formones japoneses, por lo que no es nada fácil encontrar un buen formón japonés fuera del país.

En cualquier caso, los formones de calidad más recomendables son los forjados a mano. Este proceso permite trabajar cada pieza de acero a medida, una a una, y corregir cualquier desviación. Aunque su elaboración es más lenta y requiere cierta experiencia, se alcanzan las más altas prestaciones y detalles. Además, algunas de estas firmas y otros talleres artesanales ofrecen la posibilidad de personalizar el formón siguiendo las instrucciones o preferencias del cliente.

herramientas profesionales para artesanos de la madera

Diseño, uso y aplicaciones

No menos importante es la composición y forma del propio formón. Más allá de las diferencias entre el estilo occidental y japonés, deberemos fijarnos en:

  • Tipo de mango. Los de madera son los más recomendables ya que transmiten la fuerza con mayor control y precisión. Aconsejamos que estén hechos de madera muy dura (arce, roble o palo rosa) ya que así resistirá mejor cada mazazo.

Debes tener en cuenta que si vas a golpear los formones con un martillo, lo mejor es optar por un formón con mango de plástico duro o con base de acero. De lo contrario, por muy fuerte que sea la madera del mango, se acabará quebrando en unas semanas.

  • Tamaño del mango. Para un buen agarre, mango debe ajustarse a la forma y tamaño de nuestra mano. Los formones occidentales suelen ser más ergonómicos que los japoneses pero, una vez más, dependerá de nuestro gusto y estilo. Por ello, aconsejamos que pruebes primero el modelo que has seleccionado. Ello te ayudará a conocer realmente sus medidas, peso y si se adapta bien a tu mano.
  • Tipo de unión entre hoja y mango. Como vimos, determinará la transmisión de fuerzas en cada golpe. Así también, el tipo de unión marcará el mantenimiento del mango, por lo que deberemos considerar que pasará si se parte el mango.
  • Forma de la hoja. Antes de realizar cualquier compra, necesitaremos tener claras las diferencias entre un formón, un escoplo, una gubia de talla y un cincel de construcción. Cada uno cuenta con medidas y diseños de hoja específicos. Si buscas un formón típico, de corte recto y uso general, deberás centrarte en los bench chisels para los de estilo occidental y en los oire nomi para los japoneses.
  • Dureza y elasticidad de la hoja. A mayor dureza, menor elasticidad. Por ello, existen formones con dureza diversa, capaces de adaptarse a los diferentes tipos de madera. Así, los aceros más duros van destinados al trabajo de las maderas más duras o resinosas. En estos casos, la dureza deberá situarse en torno a los 60-65 HRC, presentando un alto contenido en carbono.

Por el contrario, los formones de dureza media-alta, de entre 50-60 HRC, permiten trabajar la mayoría de maderas. Al ser más “elásticos”, facilitan su conducción a través de las vetas de la madera. Además, son más fáciles de pulir y normalmente también son más económicos. Por el contrario, no afrontan bien los nudos ni avanzan correctamente en maderas duras.

En resumen, si buscas formones de calidad deberás valorar diversos factores, más allá de la marca y el precio. Como en muchos otros productos, también dependerá de cada cliente y el tipo de trabajo que vaya a realizar. Por ello, es importante que conozcas el tipo de proyecto que sueles realizar. De esta manera, podrás centrarte en qué tipo de mango, acero y tamaño encajaría mejor.

Y recuerda, si tienes alguna duda, nos encantará ayudarte en tu elección.

Nos vemos en el próximo post 😉