Hace tiempo que queremos dedicar un post a antiguos oficios y trabajos artesanales. Detrás de cada uno de ellos se esconde el testimonio de una época y una sociedad pasadas. La mayoría de trabajos se ejecutaban de manera manual, lo que requería gran habilidad,  experiencia y mucho esfuerzo. Así se imprimía un sello único, humano, en cada pieza. Sin caer en una visión bucólica, hoy queremos recordar algunos oficios centenarios.

oficios del ayer

Oficios antiguos: un testimonio vivo

Si buscáis en cualquier libro de historia, quizás os llame la atención el grado de especialización de cada trabajo. Parece haber un nombre y un profesional para cada tarea, ya sea en los oficios del tejer, la madera o el hierro.  Lo cierto es que, como hoy, muchas personas ejercían diversos oficios a la vez, con mayor o menor pericia. La lo largo del año, podían rotar entre varios trabajos más, ya fuese por cuenta propia o para otra persona.

Un carpintero trabajaba la madera, pero también podía dedicarse a la ebanistería, así como a la tala y recolección de madera. En invierno, los retales sobrantes los podía vender como leña o en verano ayudar en las tareas del campo. Allí donde los gremios no monopolizaban la actividad, los artesanos podían desarrollar una actividad más plural.

Para hacernos una idea, hoy podemos encontrar un símil en Internet. El mundo online ha permitido la formación de nuevos profesiones: social media, seo, marketing digital, programador web, blogger, intagramer… Es cierto que algunos pueden dedicarse a ello a jornada completa, pero en la mayoría de casos una sola persona acababa desarrollando todas estas tareas en un único puesto.

Por otro lado, algunos oficios antiguos han conseguido sobrevivir hasta nuestros días gracias al compromiso y dedicación de las nuevas generaciones. Los talleres de cerámica o las nuevas forjas son pequeñas unidades de producción altamente competitivas. Son un testimonio vivo de este pasado, pero actualizado a las exigencias del mercado. En muchas ocasiones, han conseguido mantener un alto grado de calidad conservando unos costes aceptables y orientados a una demanda real.

herramientas antiguas para madera profesional

Profesiones que quizás no conozcas y que en su momento eran las más comunes

 El trabajo de la madera es uno de los más antiguos… y diversos. Desde la tala del árbol hasta la producción de los detalles de un mueble, un trozo de madera podía pasar por hasta 6 oficios diferentes.

El hachero era quien iniciaba el proceso. Era un profesional en el uso del hacha y se dedicaba a la tala y limpieza de troncos. Los troncos eran conducidos río abajo desde las montañas, conducidos por un ajorrador hasta el pueblo más cercano. Allí probablemente le esperaba un arriero, un transportista especializado en madera que se ayudaba de bestias de carga. Los troncos entraban así en el taller del serrón. Éste dividía y cortaba el tronco para obtener tablones y tablas. Hasta casa de éste se acercaba el carpintero, quien compraba las piezas que más le convenían.

alberca zapato madera

Tras dejarlas secar un tiempo, el carpintero empezaba a dar forma al mueble. Si el cliente había encargados alguna ornamentación, el ebanista era quien remataba el trabajo. Probablemente, el ebanista también desempeñase el oficio de cucharero ya que hasta la era industrial, la mayoría de cucharas eran de madera.

Otros oficios relacionados con la madera era el de botero o tonelero (constructor de toneles), calafateador (tapador de juntas de un barco), leñador o albarquero. Este último fue un oficio estaba especializado en la elaboración de albarcas, un calzado de madera típico de Cantabria.

techo madera tradicional

En el campo de los metales, el historial de oficios no era menor: mineros, ferrones, herreros, herradores, fundidores, carboneros, hojalateros o afiladores. Cada uno de ellos representa una parte importante en el engranaje productivo de una sociedad pasada. La aparición de nuevas técnicas, más eficientes y económicas, han permitido optimizar y simplificar muchos de estos procesos. Gracias a los nuevos artesanos y profesionales del handmade ha sido posible conservar este patrimonio más allá de las bibliotecas. El conocimiento y el saber hacer acumulado durante generaciones continúa vivo gracias a ellos.